DAVID MOYA Y JUAN MARTÍNEZ

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En las trayectorias profesionales de David y Juan hubo un punto de inflexión llamado Alquián. Una tienda especializada en objetos viejos con historias que contar, seleccionados, como ellos dicen, con corazón y tiempo, que les permitió liberarse de trabajos que no les hacían del todo felices -el primero en periodismo, el segundo en moda e interiorismo-, y les dio la oportunidad de convertir su pasión en su modo de vida.

 

Contadnos alguna locura que hayáis hecho para conseguir una pieza. “Caminar un buen trecho bajo el sol de agosto a las afueras de Las Vegas en busca de un almacén aislado en el que sabíamos que íbamos a encontrar maravillosos carteles de cine de los años 50. Allí mismo compramos una maleta y los cargamos de vuelta”. Precisamente las décadas de los 50 a los 70 son sus favoritas. Y las curvas de Niemeyer, Nervi y Saarinen, los retratos de Velázquez, la música brasileña de los 60, las siluetas de Balenciaga, las fotografías de William Klein…

 

Hay cosas de las que les cuesta desprenderse, porque las escogieron como si fueran para ellos, y algunas saben de antemano que no las venderán jamás. Por ejemplo, el mono de cerámica italiana que es su mascota desde el primer día y por el que todos preguntan. Personalmente coleccionan, “demasiado, nos obsesionamos con algo y empezamos a acumular sin freno, hasta que tropezamos con otra obsesión. Eso sí, hay colecciones que no abandonamos, como la de retratos”. De hecho, su casa no sería su hogar sin ellos en las paredes, alguna pieza de taxidermia y cartelería antigua.

In the professional careers of David and Juan there was a turning point called Alquián. A shop specialized in old objects with stories to tell, selected, as they say, with the heart and time, which allowed them to free themselves from jobs that didn’t make them totally happy -journalism, and fashion and interior design- and gave them the opportunity to turn their passion into their way of life.

 

Tell us some of the craziness you’ve done to get a piece. “Walking a long way under the August sun on the outskirts of Las Vegas searching for an isolated warehouse where we knew we were going to find wonderful 1950s movie posters. There we bought a suitcase and loaded them back”. Tthe decades of the 50 to 70 are their favorites. And the curves of Niemeyer, Nervi and Saarinen, portraits of Velázquez, the Brazilian music of the 60s, the silhouettes of Balenciaga, the photographs of William Klein …

 

There are things that they find difficult to part with, because they chose them as if they were for them, and some others maybe they will never sell them. For example, the Italian ceramic monkey which has become their pet from the first day and that everyone asks for. They collect, “too much, we become obsessed with something and we begin to accumulate, until we come across another obsession. Of course, there are collections that we don’t leave, like the portraits one”. In fact, their home would not be their home without them on the walls, some piece of taxidermy and old signage.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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JUAN MARTÍNEZ Y DAVID MOYA / FINCA 3430 Y GREG 3447

www.alquian.com

 

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